No me parece azaroso que haya estado sumergida en el antes de nacer,
Ni me parece casualidad mí nombre, Azul como el mar dijo mí papá.
El mar tiene una agua tranquila,
Serena que te lleva y te trae,
Donde puedes relajar tu cuerpo y fluir,
La sal sanando heridas abiertas,
Y la conexión con la naturaleza produciendo el aumento de endorfinas anheladas.
Pero no es así de sencillo adentrarse a esas aguas,
Para ello es necesario la tempestad,
Las olas que te sucumben,
Que intentan derribarte,
Como si no quisiesen que entres,
Hay quienes abandonan partida antes de llegar al cometido,
Están los que se conforman con ese oleaje mojándose un poquito y salen felices.
Pero también están lo que conocen que hay detrás,
Lo que eligen sumergirse en lo difícil para llegar a lo ancestral,
Nadie dijo que sería fácil,
Pero siempre vale la pena intentarlo.
Y siendo sinceranos tampoco es que la calma sea constante,
Entre medio de esa relajación aparecerá alguna que otra ola,
Pero uno ya aprendió como atravesarlas,
Ya tiene la experiencia de ese pasado tormentoso.
Quizás toda la información siempre estuvo aquí,
Rodeada de arena,
Gaviotas,
Y un sol, que como dijo mí amor...
Te deja a carne viva
No hay comentarios:
Publicar un comentario