Ya la tormenta había pasado,
Había construido muros fuertes,
Estaba disfrutando,
Ya nada dolía,
Cuando vi esa sonrisa que brillaba,
Vi esas arruguitas que se le hacen al costado cuando se muerde el labio,
Yo invisible para el, decidí hacerme visible.
Ese fue el comienzo,
Supongo que hay cuentos que se viven y no se leen,
Un día llega alguien que no solo te desviste, sino te viste,
El me hace reír hasta que me ahogo,
El me acompaña y se acuerda de cada detalle y gusto,
El es el que dice " a ella no le gusta eso",
El no tiene miedo de priorizarme,
El no me promete nada, solo cumple y entrega.
Ahora entiendo que quizás si había algo que me faltaba,
El vino a completar el plato perfecto,
El llego para ser el sazón que no sabía que podía tener,
El condimento lo que ya era increíble para hacerlo memorable.
Su sonrisa, sus tonadas, sus olores y sus besos el gustito del verano.
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