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miércoles, 5 de noviembre de 2025

El grito que doy es silencio

 Ella creció en un lugar disruptivo,

entre gritos y golpes le enseñaron que eso era amor,

el hogar dado vuelta y lleno de insultos,

y aun así se pregunta porque su deseo siempre fue a desaparecer,

que obviedad tan evidente,

planeando estrategias para irse a otra galaxia,

una y otra vez a pesar de fracasar en los intentos.


Un día descubrió un mundo lejano, 

a varios kilómetros, 

una ciudad llena de luces, 

donde pudo crear una nueva casa,

con menos gritos,

sin golpes pero con reproches,

esta bien, no era tan doloroso de vivir.

No era la felicidad, pero no había golpes.

Se acostumbro y se dio cuenta que así estaba mejor que antes. 


Pero un tornado así como si nada le arranco todo,

dejándola esta vez sin nada,

sin lugar, 

sin hogar,

había dos opciones:

1- Volver a aquel hogar que siempre le pertenecería, ese que la llevo al abismo de las pastillas y los dolores, ese que era su pasado.

2- Intentar crear un nuevo hogar, sin saber muy bien como, sin referencias, sin ayuda, solo ella.

Eligio vivir,

eligió apostar a intentar una nueva vida,

supongo que lo bueno de perder todo es que te da la posibilidad de arrancar de cero, 

ella se levanto del pozo mas profundo y trepo hasta ver luz,

subió y subió,

descubriendo lugares que no conocía,

situaciones y emociones,

silencios, 

respeto y cuidado. 

Aprendió a cuidarse, construyo lo que quería que sea un hogar, 

descubrió felicidades, las creo y las compartió.

Me enorgullezco por ella, pero nunca me va a dejar de doler todo lo que me paso. 

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