Visitas

miércoles, 7 de mayo de 2025

Oro en polvo

 Odiaba el amor,

yo Margarita Floricienta, 

alimentada a ese romance predecible que no lastima, 

me había roto y lo habían logrado,

odiaba los corazones,

las parejas,

los besos,

el registro civil,

la gestacion,

todo se había tachado para mi,

todo había quedado anulado.


No quería, y odiaba a quien lo elegía. 

Me habían roto, 

sabia que nunca volvería a florecer en mi esa magia. 

Me sentía apagada, 

marchita,

no quería darle a nadie nunca tanto poder sobre mi.


Entendí que pedí demasiado,

entendí que puse todo en juego.

Pero la lluvia comenzó,

lavando y alejando todo aquello que contamina, 

el entro caminando con sus camisas que no se arrugan, 

ese aro tan sexy y a la vez tan poco yo,

con sus mil historias tristes abajo del brazo,

con ganas de que lo escuchen,

y que le acucharen las heridas.

Fui esperando encontrar una guitarra, 

pero había una banda sonora armada.

Me encontré con todo aquello que nunca recibí,

sus palabras, 

sus dedos,

sus miradas,

allí vi,

allí encontré,

volví a ver corazones.

Me trajo sol a una humedad fría que se había hecho estandarte en mi,

volví a creer así sin mas,

me imagine todo eso que había roto,

pude imaginar otra vida,

una que en algún momento fue mi gran ilusión. 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario