No lo conozco,
me intriga,
sus ojos color crema del cielo,
su cabello rizado con ganas de sujetarlo y refregarme su cara por mi cuerpo,
su adicción por comerme, una y otra vez.
Pero volvamos a la velada cenicienta,
luego les cuento como me devoro cuan hansel y gretel.
Esta ahí parado,
me sonríe como esa sonrisa que vi mil veces en el teléfono hasta quedarme dormida,
esta lloviendo y siento que empieza mi cuento,
me hace sentir incomoda tanto lujo y yo tan vestida de feria,
sinceramente parece una serie,
y entre tanta incomodidad termine contandole mis dolores,
me escucho,
me conto los suyos y reímos juntos,
luego se acerco y con esa música perfecta me beso,
me beso y me cegué,
quise mas,
lo quise encima mio,
lo lleve a mi templo verde para desnudarlo y hacernos uno.
No se si fue la química,
la sensación de comodidad,
el humor pero
no nos despegamos por las siguientes 24hs,
paseamos por toda la ciudad de la mano,
como quien encuentra lo que busca,
como quien sabe lo que quiere y lo obtiene.
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