Con los ojos llenos de lágrimas,
Sonreí y seguí,
Sonreí hasta creerme ser la alegría.
Jugue a ser quien soñaba ser ese día,
Entre mis bailes y saltos,
Te ví mirándome,
Te ví lindo,
Te ví mayor y atractivo,
Me recordaste donde estaba,
Te encantó mi actuación de mi yo más felíz,
Supongo que esa fui en algún momento.
Me conecte con mi felicidad,
Quería que alguien conociera esa faceta,
Esa que el mundo me dijo que tenía que ocultar,
Esa que debe madurar,
Esa que solo sale en novelas.
No solo te reiste sino que la llamaste hermosa.
En ese clima de confianza me hablastw de tu estilo de vida,
Jugue a seguirte,
Jugue a ser la campista que necesitabas para entrar en calor en las montañas.
Jugue a ser la que un día podría gustarte.
Entre tantos juegos,
Nuestros cuerpos entraron en sintonía,
Una sintonía intensa,
Caliente,
Tensa con necesidad de destender,
Adictiva,
Ninguna cercanía era suficiente.
Y ahí estaba yo, en la ciudad que elegí,
Con el campista detrás de mi,
Mientras la luna iluminaba lo que había sido mi mejor noche del año,
Un año donde descubrí que puedo ser campista,
Dónde nuestros juegos terminaron siendo un refugio.