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miércoles, 22 de enero de 2020
Martes
Ayer hacerno no le escribí, supongo que la mitad del día estuve fingiendo que no estaba mal y no me permiti expresarme.
Pero hoy, hoy hice lo que creí mejor para el, lloré noche tras noche sola, lo recordé haciéndome feliz y entendí que ahora era su momento de ser feliz, no quería amargarlo, preocuparlo así que cada vez que me llamaba tragaba una y otra vez las lágrimas, y al colgar gritaba desconsolada como si algo adentro doliera muchísimo.
Nunca creí decir esto pero creo que estas vacaciones me rompieron un poco, entonces ¿Cómo respondo tu mensaje de "quiero que estemos bien"? Si yo desde que te fuiste no estoy bien. Fingí durante tres días que todo era igual que siempre pero no creo poder seguir haciéndolo, ya no puedo seguirte la corriente como si no estuviese desespedazada.
Y se que no lo entenderías, nunca pudiste entenderme, pero si la distancia funcionó para mí fue porque conocía tu vida, quizás no hablábamos en todo momento pero conocía tus horarios, las personas que frecuentaba, tus espacios, conocía tu vida, formaba parte de ella. A veces te extrañaba tanto que cerraba los ojos y te imaginaba trabajando con tu computadora, cantando alto y afinado, rascándote la nariz y me sentía ahí contigo aunque no lo este. Pero está distancia extrema, este no saber de vos me alejaron a los reales cuatro mil kilómetros que nos separan, pero no te lo puedo decir, no te puedo arruinar tus vacaciones, y en esa espera a que terminen empiezo a soltarte cada día un poco más y duele porque no quiero soltarte, pero es que después de tanta angustia y llanto entiendo que esto es lo que elegiste.
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