Si hablamos de su cuerpo no se por donde empezar,
es que no creo que sea algo solamente físico,
siento que debe haber algo mas,
algo químico,
algo entre sus fluidos y los míos,
algo entre sus lunares y mis pecas,
algo entre su aliento y mi pezón.
Verlo desnudo se hizo el habitué,
y mi cuerpo su lienzo,
con su arte me marco entera.
Me era impracticable contenerme,
me era imposible guardar el deseo,
su ombligo,
sus lunares,
sus dimensiones,
su cola,
sus piernas,
quería todo encima mio,
o debajo,
o dentro quizás.
Pero conmigo en fin.
Me recuerdo atada a una madera,
moviéndome como si estuviera endemoniada,
poseída por sus olores,
entregada a sus gemidos,
obsesionada con su lengua.
Sus muslos contraídos permitiendo su ingresa y egreso dentro mio,
mis puños cerrados,
mi cuerpo encogido,
suplicando mas,
suplicando mas rudo.
Suplicándole que se quede una noche mas.